Libreto | Toma de Posesión Canónica

SANTA MISA SOLEMNE

TOMA DE POSESIÓN CANÓNICA 

DE S. EM. CARDENAL MIRANDA 

DE LA PRELATURA NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES



Inicia la Celebración: S. Ex. Mons. Gabriel Andrade

08 Julio 2026


RITOS INICIALES

Canto entrada: Pueblo de Reyes.

Antífona de entrada                                                                                               Jer 3,15

Les daré pastores según mi corazón. Que los apacienten con sabiduría y prudencia.


El Obispo

En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo.

R/ Amén.

El Obispo

La paz esté con ustedes.

R/ Y con tu espíritu. 


Seguidamente, el Obispo pronuncia las palabras de presentación e introduce la celebración con estas o algunas palabras parecidas:

Hoy es un día de gozo para la Iglesia que peregrina en esta Prelatura de Nuestra Señora de los Ángeles, pues recibe a su nuevo Obispo y acoge a quien será el primer obispo de esta Iglesia particular; su eminencia el Sr. Cardenal Kevin Miranda.

El Santo Padre, el Papa Inocencio, nos envía en su nombre para dar posesión canónica al Cardenal Miranda, asegurándoles a todos ustedes sus oraciones y su bendición apostólica. Pidamos, pues, con fe, que nunca falte en esta Iglesia local la obediencia y la cooperación amorosa de los fieles hacia su pastor, ni el cuidado diligente y paternal del pastor hacia su pueblo.

Con gratitud al Señor por este momento de gracia, iniciemos esta celebración eucarística, que es el centro y culmen de nuestra fe, para que en ella Cristo sea glorificado y nosotros santificados.

Después de introducir la celebración eucarística, El Obispo pronuncia sus propias palabras hacia el nuevo Obispo y al clero.


LECTURA DE LAS LETRAS APOSTÓLICAS

Luego de las alocuciones, el Obispo, de pie, pide al encargado, que presente y lea las letras Apostólicas:

En nombre del clero y del Colegio Episcopal, se presente y lea las letras Apostólicas.

El encargado presenta la bula al Obispo, para luego de darle lectura a las mismas desde el ambón.


CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA

"SUB PRAESIDIO ANGELORUM"

DEL SUMO PONTIFICE

PIO

PARA LA ERECCIÓN

DE LA PRELATURA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES

PIVS, EPISCOPVS,
SERVVS SERVORVM DEI

AD PERPETVAM REI MEMORIAM


A todos los venerables hermanos cardenales, obispos, presbíteros, diáconos y a los fieles todos, les saludo con gracia y paz de parte de Jesucristo el Señor. 

I. Preámbulo

Bajo la amorosa mirada de la Santísima Virgen María, venerada con singular devoción bajo el título de Nuestra Señora de los Ángeles, y movidos por el deseo de procurar el mayor bien espiritual del Pueblo de Dios, Nos, en el ejercicio de Nuestro ministerio apostólico, consideramos oportuno erigir una nueva circunscripción eclesiástica que, con particular solicitud pastoral, atienda a los fieles que el Señor ha confiado a Nuestro cuidado.

La Iglesia, enviada a anunciar el Evangelio hasta los confines de la tierra, se organiza según diversas estructuras que permitan una atención más cercana, eficaz y adecuada a las necesidades espirituales de los fieles. Entre ellas, las prelaturas personales o territoriales se presentan como instrumentos providenciales para responder a los desafíos de cada tiempo.


II. Erección de la Prelatura

Por tanto, tras madura reflexión, oído el parecer de Nuestros colaboradores y en virtud de Nuestra autoridad apostólica, ERIGIMOS Y CONSTITUIMOS la PRELATURA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES, como circunscripción eclesiástica dotada de personalidad jurídica pública en la Iglesia, conforme a las normas del derecho canónico vigente.

Esta Prelatura estará destinada a promover la evangelización, la formación cristiana integral, la santificación de los fieles y el fortalecimiento de la comunión eclesial, bajo la especial protección de la Santísima Virgen María en su advocación de los Ángeles.


IV. Gobierno de la Prelatura

La Prelatura será regida por un Prelado propio, quien ejercerá su ministerio pastoral con potestad ordinaria, conforme al derecho universal de la Iglesia y a los estatutos particulares que habrán de ser aprobados por la Sede Apostólica.


V. Nombramiento del Obispo Prelado

Para regir esta nueva Prelatura, y reconociendo sus cualidades humanas, espirituales y pastorales, NOMBRAMOS Y CONSTITUIMOS como primer Obispo Prelado de la Prelatura de Nuestra Señora de los Ángeles a: Su Eminencia Kevin Card. Miranda a quien concedemos todas las facultades y responsabilidades propias de este oficio, exhortándolo a ejercer su ministerio como verdadero pastor, a ejemplo de Cristo, con caridad, prudencia y celo apostólico.

El nuevo Prelado deberá profesar la fe y prestar juramento de fidelidad conforme a las normas establecidas por la Iglesia, antes de asumir plenamente su oficio.


VI. Disposiciones Finales

Ordenamos que cuanto ha sido establecido en la presente Constitución Apostólica tenga valor firme y estable, no obstante cualquier disposición contraria, aunque sea digna de especial mención.

Confiamos esta nueva Prelatura a la maternal intercesión de la Santísima Virgen María, Nuestra Señora de los Ángeles, para que, bajo su amparo, crezca en santidad, unidad y misión evangelizadora.

Dado en Roma, junto a la tumba del Apóstol Pedro, a los seis (6) días del mes de Mayo del Año Santo dos mil veintiséis (2026), segundo de Nuestro pontificado.


Terminada la lectura, el pueblo aclama:

Demos gracias a Dios.  


El Obispo que preside pide al nuevo Obispo que se ponga de pie, y, con la siguiente exhortación da posesión de la cátedra al nuevo Obispo:

Venerado hermano:

Te invito para que, en nombre del Señor, Pastor de la Iglesia, tomes posesión de la Cátedra Episcopal de esta Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, para la que nuestro Santo Padre te ha llamado, y recibas el afecto de tus hermanos en el Episcopado y el acatamiento de tus nuevos hijos de esta tu Iglesia.

Luego de tomar asiento de la Cátedra, el Obispo recibe el Báculo Pastoral de manos del Obispo celebrante, mientras la asamblea lo acoge. Seguidamente, el nuevo Obispo recibe el saludo de acogida de los hermanos Obispos presentes, de los Presbíteros y Diáconos, Religiosos y seminaristas.

Canto: No me habéis vosotros elegido.


El celebrante que ha tomado posesión:

Gloria a Dios en el cielo

posteriormente se entona el himno del Gloria.


Oración colecta

Señor Dios, que en cada Iglesia que peregrina

por el mundo manifiestas a la Iglesia una, santa,

católica y apostólica, concede, benigno, a esta

grey tuya de tal modo estar unida a su pastor,

congregada en el Espíritu Santo por medio

del Evangelio y la Eucaristía, que pueda representar

dignamente la universalidad de tu pueblo y sea así

signo e instrumento de la presencia de Cristo en el mundo.

Él, que vive y reina contigo en la unidad

del Espíritu Santo y es Dios,

por los siglos de los siglos.

R/ Amén.


LITURGIA DE LA PALABRA

Primera Lectura

“Pues contigo estoy yo”

Lectura del libro de Jeremías                                                                               1, 17-19

Por tu parte, te apretarás la cintura, te alzarás y les dirás todo lo que yo te mande. No desmayes ante ellos, y no te haré yo desmayar delante de ellos; pues, por mi parte, mira que hoy te he convertido en plaza fuerte, en pilar de hierro, en muralla de bronce frente a toda esta tierra, así se trate de los reyes de Judá como de sus jefes, de sus sacerdotes o del pueblo de la tierra. Te harán la guerra, mas no podrán contigo, pues contigo estoy yo - oráculo de Yahveh - para salvarte.

Palabra de Dios


Salmo responsorial                                                                                Sal 18, 8. 9. 10. 11


R. Tú tienes Señor, palabras de vida eterna.


La ley del Señor es perfecta y reconforta el alma;

inmutables son las palabras del Señor

y hacen sabio al sencillo. R.


En los mandamientos del Señor hay rectitud

y alegría para el corazón;

son luz los preceptos del Señor

para alumbrar el camino. R/


La voluntad de Dios es santa

y para siempre estable;

los mandamientos del Señor son verdaderos

y enteramente justos. R/


Que te sean gratas las palabras de mi boca

y los anhelos de mi corazón.

Haz, Señor, que siempre te busque,

pues eres mi refugio y salvación. R/


Segunda Lectura

“Presentéis santos e irreprensibles ante Dios”

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses      3, 12—4, 2

Hermanos:

Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos.

Y que así os fortalezca internamente, para que, cuando Jesús, nuestro Señor, vuelva acompañado de todos sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios, nuestro Padre. En fin, hermanos, por Cristo Jesús os rogamos y exhortamos: Habéis aprendido de nosotros cómo proceder para agradar a Dios; pues proceded así y seguid adelante.

Ya conocéis las instrucciones que os dimos, en nombre del Señor Jesús.

Palabra de Dios.


Aclamación antes del Evangelio                                                                    Lc. 1, 28. 42.

Aleluya, aleluya.

Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

Aleluya.


Evangelio

“Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones”

Lectura del santo Evangelio según San Mateo                                              28, 16-20.

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al monte en el que Jesús los había citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque algunos titubeaban.

Entonces Jesús se acercó a ellos y les dijo: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándolas a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”.

Palabra del Señor.


Homilía

Se dice Credo.


Oración Universal de los Fieles

Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, que con amor rige los destinos de su Iglesia, para que derrame con largueza sus beneficios sobre nosotros.

R. Oh Señor escucha y ten piedad. 


1. Por la Santa Madre Iglesia, para que transmita fielmente la Buena Noticia de Jesucristo, luz de los pueblos, y sea sacramento o signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de unidad de todo el género humano. Roguemos al Señor. R/


2. Por el Papa Inocencio, para que, asistido por el Espíritu Santo, con su ejemplo y palabra, nos confirme en la fe en Dios que es amor, sostenga nuestra esperanza y estimule nuestra caridad. Roguemos al Señor. R/


3. Por nuestro Obispo, Monseñor Kevin para que, a ejemplo de Jesucristo, el Buen Pastor, y con la fuerza del Espíritu Santo ejerza el ministerio episcopal que es oficio de amor, como sucesor de los Apóstoles, en comunión con el Papa y con el Episcopado universal, apacentando a esta Iglesia de Dios que peregrina en esta comunidad. Roguemos al Señor. R/


4. Por todos los hombres, especialmente los pobres, los afligidos, los enfermos, los ancianos, los emigrantes, para que se abran por el testimonio evangelizador y misionero de los cristianos al único que salva, Jesucristo. Roguemos al Señor. R/


Oh Dios, que con misericordia sostienes a tu pueblo

y con amor lo gobiernas, escucha nuestra oración

para que progresemos en el espíritu

de verdad y de amor

y así un día podamos reunimos todos

en el reino glorioso de tu Hijo,

que vive y reina por los siglos de los siglos.

R/ Amén.


LITURGIA EUCARÍSTICA

Canto ofrendas:  Pan de vida eterna.


El Obispo:

Oremos, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.

R/ El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


Oración sobre las ofrendas

Al celebrar el memorial de la inmensa caridad de tu Hijo,

que el fruto de su obra salvadora,

te rogamos, Señor, por el ministerio de tu Iglesia,

sirva para la salvación del mundo entero.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

R/ Amén.


PREFACIO COMÚN II

“La Salvación por Cristo”

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu Espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación

darte gracias siempre y en todo lugar,

Señor, Padre santo,

Dios todopoderoso y eterno.

 

Tú creaste al hombre por amor,

y aunque condenado justamente,

con tu misericordia lo redimiste,

por Cristo, Señor nuestro.

 

Por él, los ángeles celebran tu gloria,

te adoran las dominaciones, se estremecen las potestades.

En el cielo te aclaman con alegría las virtudes celestiales

y los santos serafines.

Permítenos asociarnos a sus voces,

cantando humildemente tu alabanza:

Santo, Santo, Santo...


CANON ROMANO

El Obispo, con las manos extendidas, dice:

CP Padre misericordioso, te pedimos humildemente por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor,

Junta las manos y dice:

que aceptes

Traza el signo de la cruz sobre el pan y el vino conjuntamente, diciendo:

y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos,

Con las manos extendidas, prosigue:

ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa Inocencio,

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.


Conmemoración de los vivos.

Cl Acuérdate, Señor, de tus hijos.  

Junta las manos y ora unos momentos por quienes tiene la intención de orar.

Después, con las manos extendidas prosigue:

y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.


Conmemoración de los Santos

C2 Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; la de su esposo, San José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián, y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección.


Con las manos extendidas, prosigue:

CP Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus servidores y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos.

Extendiendo las manos sobre las ofrendas, dice:

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti, de manera que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor. 


Junta las manos.

Él mismo, la víspera de su Pasión,

Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:

tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Se inclina un poco.

TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.

Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora, haciendo genuflexión. 


Del mismo modo, acabada la cena,

Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:

tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Se inclina un poco.

TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL, PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE SERÁ DERRAMADA POR USTEDES Y POR MUCHOS PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS. HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora, haciendo genuflexión.


Luego dice

Éste es el Sacramento de nuestra fe.

Y el pueblo prosigue, aclamando:

Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!


Después el Obispo, con las manos extendidas, dice:

Por eso, Padre, nosotros, tus servidores, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor; de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación.


Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Inclinado, con las manos juntas, prosigue:

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar,

Se endereza y se signa, diciendo:

seamos colmados de gracia y bendición.


Conmemoración de los difuntos.

 C3 Acuérdate también, Señor, de tus hijos, que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz.

Junta las manos y ora unos momentos por los difuntos por quienes tiene intención de orar.

Después, con las manos extendidas, prosigue:

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz.


C4 Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos,

Con las manos extendidas prosigue:

que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires, Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felicidad y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia, y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad.


CP Por Cristo, Señor nuestro.

Y continúa:

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, y elevándolos, dice:

CP Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.

El pueblo aclama:

Amén. 


Rito de la Comunión

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Padre Nuestro.


Solo el Obispo, con las manos extendidas, prosigue diciendo:

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

El pueblo concluye la oración aclamando:

Tuyo es el Reino, tuyo el poder y la gloria por siempre, Señor.


Después el Obispo, con las manos extendidas, dice en voz alta:

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados sino la fe de tu Iglesia, y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad.

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R/ Amén.


El Obispo, vuelto hacia al pueblo, extendiendo y juntando las manos, añade:

La paz del Señor esté siempre con ustedes.

R/ Y con tu espíritu.


El diácono, o un sacerdote, invita a compartir el signo de paz:

Como hijos de Dios, intercambiemos ahora un signo de comunión fraterna.


Cordero.


El Obispo hace genuflexión, toma el pan consagrado y, sosteniéndolo un poco elevada sobre la patena o sobre el cáliz, de cara al pueblo, dice con voz clara:

Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R/ Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


Canto Comunión:  Anima Christi

Antífona de comunión.                                                                                             Is 52,7

Que hermosos en los montes, los pies del mensajero de la paz.


Oración después de la comunión

Que, en esta Iglesia tuya, Señor, florezca y perdure hasta el fin la integridad de la fe, la santidad de vida, el amor fraterno y la piedad sincera; y, ya que la alimentas con tu Palabra y con el Cuerpo de tu Hijo, no ceses de conducirla bajo tu protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R/ Amén.


RITO DE CONCLUSIÓN

El Obispo, para bendecir al pueblo, usa el siguiente formulario,

V/ El Señor esté con ustedes.

R/ Y con tu espíritu.

V/ Bendito sea el nombre del Señor.

R/ Ahora y por todos los siglos.

V/ Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

R/ Que hizo el cielo y la tierra.

V/ La bendición de Dios todopoderoso,

Padre , Hijo y Espíritu Santo, 

descienda sobre ustedes y les acompañe siempre.

R/ Amén.

Luego el diácono, con las manos juntas, despide al pueblo:

Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

R/ Demos gracias a Dios.


Canto envío:  El cielo narra la gloria de Dios




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