SANTA MISA SOLEMNE
TOMA DE POSESIÓN CANÓNICA
DE S. EM. CARDENAL MIRANDA
DE LA PRELATURA NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES
Canto
entrada: Pueblo
de Reyes.
Antífona
de entrada Jer 3,15
Les daré pastores según mi corazón. Que los apacienten con sabiduría y prudencia.
El Obispo
En el nombre del
padre, del hijo y del espíritu santo.
R/ Amén.
El
Obispo
La paz esté con
ustedes.
R/ Y con tu espíritu.
Seguidamente,
el Obispo pronuncia las palabras de presentación e introduce la celebración con
estas o algunas palabras parecidas:
Hoy es un día de
gozo para la Iglesia que peregrina en esta Prelatura de Nuestra Señora de los Ángeles,
pues recibe a su nuevo Obispo y acoge a quien será el primer obispo de esta
Iglesia particular; su eminencia el Sr. Cardenal Kevin Miranda.
El Santo Padre, el
Papa Inocencio, nos envía en su nombre para dar posesión canónica al Cardenal
Miranda, asegurándoles a todos ustedes sus oraciones y su bendición apostólica.
Pidamos, pues, con fe, que nunca falte en esta Iglesia local la obediencia y la
cooperación amorosa de los fieles hacia su pastor, ni el cuidado diligente y
paternal del pastor hacia su pueblo.
Con gratitud al Señor por este momento de gracia, iniciemos esta celebración eucarística, que es el centro y culmen de nuestra fe, para que en ella Cristo sea glorificado y nosotros santificados.
Después de introducir la celebración eucarística, El Obispo pronuncia sus propias palabras hacia el nuevo Obispo y al clero.
LECTURA DE LAS LETRAS APOSTÓLICAS
Luego de
las alocuciones, el Obispo, de pie, pide al encargado, que presente y lea las
letras Apostólicas:
En nombre del clero y del Colegio Episcopal, se presente y lea las letras Apostólicas.
El encargado
presenta la bula al Obispo, para luego de darle lectura a las mismas desde el
ambón.
CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA
"SUB PRAESIDIO ANGELORUM"
DEL SUMO PONTIFICE
PIO
PARA LA ERECCIÓN
DE LA PRELATURA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES
PIVS, EPISCOPVS,
SERVVS SERVORVM DEI
AD PERPETVAM REI MEMORIAM
A todos los venerables hermanos cardenales, obispos, presbíteros, diáconos y a los fieles todos, les saludo con gracia y paz de parte de Jesucristo el Señor.
I. Preámbulo
Bajo la amorosa mirada de la Santísima Virgen María, venerada con
singular devoción bajo el título de Nuestra Señora de los Ángeles,
y movidos por el deseo de procurar el mayor bien espiritual del Pueblo de Dios,
Nos, en el ejercicio de Nuestro ministerio apostólico, consideramos oportuno
erigir una nueva circunscripción eclesiástica que, con particular solicitud
pastoral, atienda a los fieles que el Señor ha confiado a Nuestro cuidado.
La Iglesia, enviada a anunciar el Evangelio hasta los confines de la
tierra, se organiza según diversas estructuras que permitan una atención más
cercana, eficaz y adecuada a las necesidades espirituales de los fieles. Entre
ellas, las prelaturas personales o territoriales se presentan como instrumentos
providenciales para responder a los desafíos de cada tiempo.
II. Erección de la Prelatura
Por tanto, tras madura reflexión, oído el parecer de Nuestros colaboradores
y en virtud de Nuestra autoridad apostólica, ERIGIMOS Y CONSTITUIMOS la PRELATURA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES, como
circunscripción eclesiástica dotada de personalidad jurídica pública en la
Iglesia, conforme a las normas del derecho canónico vigente.
Esta Prelatura estará destinada a promover la evangelización, la
formación cristiana integral, la santificación de los fieles y el
fortalecimiento de la comunión eclesial, bajo la especial protección de la
Santísima Virgen María en su advocación de los Ángeles.
IV. Gobierno de la Prelatura
La Prelatura será regida por un Prelado propio, quien ejercerá su
ministerio pastoral con potestad ordinaria, conforme al derecho universal de la
Iglesia y a los estatutos particulares que habrán de ser aprobados por la Sede
Apostólica.
V. Nombramiento del Obispo Prelado
Para regir esta nueva Prelatura, y reconociendo sus cualidades humanas, espirituales y pastorales, NOMBRAMOS Y CONSTITUIMOS como primer Obispo Prelado de la Prelatura de Nuestra Señora de los Ángeles a: Su Eminencia Kevin Card. Miranda a quien concedemos todas las facultades y responsabilidades propias de este oficio, exhortándolo a ejercer su ministerio como verdadero pastor, a ejemplo de Cristo, con caridad, prudencia y celo apostólico.
El nuevo Prelado deberá profesar la fe y prestar juramento de fidelidad
conforme a las normas establecidas por la Iglesia, antes de asumir plenamente
su oficio.
VI. Disposiciones Finales
Ordenamos que cuanto ha sido establecido en la presente Constitución
Apostólica tenga valor firme y estable, no obstante cualquier disposición
contraria, aunque sea digna de especial mención.
Confiamos esta nueva Prelatura a la maternal intercesión de la Santísima
Virgen María, Nuestra Señora de los Ángeles, para que, bajo su amparo, crezca
en santidad, unidad y misión evangelizadora.
Dado en Roma, junto a
la tumba del Apóstol Pedro, a los seis (6) días del mes de Mayo del Año
Santo dos mil veintiséis (2026), segundo de Nuestro pontificado.
Terminada
la lectura, el pueblo aclama:
Demos gracias a Dios.
El Obispo
que preside pide al nuevo Obispo que se ponga de pie, y, con la siguiente exhortación
da posesión de la cátedra al nuevo Obispo:
Venerado hermano:
Te invito para que, en nombre del Señor, Pastor de la Iglesia, tomes posesión de la Cátedra Episcopal de esta Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, para la que nuestro Santo Padre te ha llamado, y recibas el afecto de tus hermanos en el Episcopado y el acatamiento de tus nuevos hijos de esta tu Iglesia.
Luego de
tomar asiento de la Cátedra, el Obispo recibe el Báculo Pastoral de manos del Obispo
celebrante, mientras la asamblea lo acoge. Seguidamente, el nuevo Obispo recibe
el saludo de acogida de los hermanos Obispos presentes, de los Presbíteros y
Diáconos, Religiosos y seminaristas.
Canto: No me habéis vosotros elegido.
El celebrante que ha tomado posesión:
Gloria a Dios en
el cielo
posteriormente
se entona el himno del Gloria.
Oración
colecta
Señor Dios, que en
cada Iglesia que peregrina
por el mundo
manifiestas a la Iglesia una, santa,
católica y
apostólica, concede, benigno, a esta
grey tuya de tal
modo estar unida a su pastor,
congregada en el
Espíritu Santo por medio
del Evangelio y la
Eucaristía, que pueda representar
dignamente la
universalidad de tu pueblo y sea así
signo e
instrumento de la presencia de Cristo en el mundo.
Él, que vive y
reina contigo en la unidad
del Espíritu Santo
y es Dios,
por los siglos de los siglos.
R/ Amén.
LITURGIA DE LA PALABRA
Primera
Lectura
“Pues contigo estoy yo”
Lectura del libro
de Jeremías
1, 17-19
Por tu parte, te
apretarás la cintura, te alzarás y les dirás todo lo que yo te mande. No
desmayes ante ellos, y no te haré yo desmayar delante de ellos; pues, por mi
parte, mira que hoy te he convertido en plaza fuerte, en pilar de hierro, en
muralla de bronce frente a toda esta tierra, así se trate de los reyes de Judá
como de sus jefes, de sus sacerdotes o del pueblo de la tierra. Te harán la
guerra, mas no podrán contigo, pues contigo estoy yo - oráculo de Yahveh - para
salvarte.
Palabra de Dios
Salmo responsorial Sal 18, 8. 9. 10. 11
R. Tú tienes Señor,
palabras de vida eterna.
La ley del Señor
es perfecta y reconforta el alma;
inmutables son las
palabras del Señor
y hacen sabio al
sencillo. R.
En los
mandamientos del Señor hay rectitud
y alegría para el
corazón;
son luz los preceptos
del Señor
para alumbrar el
camino. R/
La voluntad de
Dios es santa
y para siempre
estable;
los mandamientos
del Señor son verdaderos
y enteramente
justos. R/
Que te sean gratas
las palabras de mi boca
y los anhelos de
mi corazón.
Haz, Señor, que
siempre te busque,
pues eres mi
refugio y salvación. R/
Segunda
Lectura
“Presentéis santos e irreprensibles ante Dios”
Lectura de la
primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 3, 12—4, 2
Hermanos:
Que el Señor os
colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros
os amamos.
Y que así os
fortalezca internamente, para que, cuando Jesús, nuestro Señor, vuelva
acompañado de todos sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante
Dios, nuestro Padre. En fin, hermanos, por Cristo Jesús os rogamos y
exhortamos: Habéis aprendido de nosotros cómo proceder para agradar a Dios;
pues proceded así y seguid adelante.
Ya conocéis las
instrucciones que os dimos, en nombre del Señor Jesús.
Palabra de Dios.
Aclamación antes del Evangelio Lc. 1, 28. 42.
Aleluya, aleluya.
Muéstranos, Señor,
tu misericordia y danos tu salvación.
Aleluya.
Evangelio
“Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones”
† Lectura
del santo Evangelio según San Mateo 28, 16-20.
En aquel tiempo,
los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al monte en el que Jesús los
había citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque algunos titubeaban.
Entonces Jesús se
acercó a ellos y les dijo: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la
tierra. Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones,
bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y
enseñándolas a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sepan que yo estaré con
ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”.
Palabra del Señor.
Homilía
Se dice Credo.
Oración Universal de los Fieles
Oremos, hermanos, a
Dios Padre todopoderoso, que con amor rige los destinos de su Iglesia, para que
derrame con largueza sus beneficios sobre nosotros.
R. Oh Señor escucha y ten piedad.
1. Por la Santa Madre Iglesia, para que transmita fielmente la Buena Noticia de Jesucristo, luz de los pueblos, y sea sacramento o signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de unidad de todo el género humano. Roguemos al Señor. R/
2. Por el Papa Inocencio,
para que, asistido por el Espíritu Santo, con su ejemplo y palabra, nos
confirme en la fe en Dios que es amor, sostenga nuestra esperanza y estimule
nuestra caridad. Roguemos al Señor. R/
3. Por nuestro
Obispo, Monseñor Kevin para que, a ejemplo de Jesucristo, el Buen Pastor, y con
la fuerza del Espíritu Santo ejerza el ministerio episcopal que es oficio de
amor, como sucesor de los Apóstoles, en comunión con el Papa y con el
Episcopado universal, apacentando a esta Iglesia de Dios que peregrina en esta
comunidad. Roguemos al Señor. R/
4. Por todos los hombres, especialmente los pobres, los afligidos, los enfermos, los ancianos, los emigrantes, para que se abran por el testimonio evangelizador y misionero de los cristianos al único que salva, Jesucristo. Roguemos al Señor. R/
Oh Dios, que con
misericordia sostienes a tu pueblo
y con amor lo
gobiernas, escucha nuestra oración
para que
progresemos en el espíritu
de verdad y de
amor
y así un día
podamos reunimos todos
en el reino
glorioso de tu Hijo,
que vive y reina
por los siglos de los siglos.
R/ Amén.
LITURGIA EUCARÍSTICA
Canto
ofrendas: Pan de vida eterna.
El
Obispo:
Oremos, hermanos, para
que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre
todopoderoso.
R/ El Señor reciba de
tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro
bien y el de toda su santa Iglesia.
Oración
sobre las ofrendas
Al celebrar el
memorial de la inmensa caridad de tu Hijo,
que el fruto de su
obra salvadora,
te rogamos, Señor,
por el ministerio de tu Iglesia,
sirva para la
salvación del mundo entero.
Por Jesucristo,
nuestro Señor.
R/ Amén.
PREFACIO COMÚN II
“La Salvación por Cristo”
V. El
Señor esté con ustedes.
R. Y con tu Espíritu.
V. Levantemos
el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos
gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo
y necesario,
es nuestro deber y
salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre
santo,
Dios todopoderoso
y eterno.
Tú creaste al
hombre por amor,
y aunque condenado
justamente,
con tu
misericordia lo redimiste,
por Cristo, Señor
nuestro.
Por él, los
ángeles celebran tu gloria,
te adoran las
dominaciones, se estremecen las potestades.
En el cielo te
aclaman con alegría las virtudes celestiales
y los santos
serafines.
Permítenos
asociarnos a sus voces,
cantando
humildemente tu alabanza:
Santo,
Santo, Santo...
CANON ROMANO
El Obispo,
con las manos extendidas, dice:
CP Padre
misericordioso, te pedimos humildemente por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor,
Junta
las manos y dice:
que aceptes
Traza el
signo de la cruz sobre el pan y el vino conjuntamente, diciendo:
y bendigas ✠ estos dones, este sacrificio santo y puro
que te ofrecemos,
Con las
manos extendidas, prosigue:
ante todo, por tu
Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la
congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el
Papa Inocencio,
El
Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:
conmigo, indigno siervo tuyo, y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.
Conmemoración de los vivos.
Cl Acuérdate, Señor,
de tus hijos.
Junta
las manos y ora unos momentos por quienes tiene la intención de orar.
Después,
con las manos extendidas prosigue:
y de todos los
aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por
el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos
mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y
verdadero.
Conmemoración de los Santos
C2 Reunidos en
comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa
siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; la de su esposo, San José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés,
Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo;
Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y
Pablo, Cosme y Damián, y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones
concédenos en todo tu protección.
Con las
manos extendidas, prosigue:
CP Acepta, Señor, en
tu bondad, esta ofrenda de tus servidores y de toda tu familia santa; ordena en
tu paz nuestros días, líbranos de la
condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos.
Extendiendo
las manos sobre las ofrendas, dice:
Bendice y
santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti,
de manera que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo
amado, Jesucristo, nuestro Señor.
Junta
las manos.
Él mismo, la
víspera de su Pasión,
Toma el
pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
tomó pan en sus
santas y venerables manos, y, elevando los ojos
al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo
partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:
Se
inclina un poco.
TOMEN Y COMAN
TODOS DE ÉL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE
SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.
Muestra
el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora,
haciendo genuflexión.
Del mismo modo,
acabada la cena,
Toma el
cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
tomó este cáliz
glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a
sus discípulos, diciendo:
Se
inclina un poco.
TOMEN Y BEBAN
TODOS DE ÉL, PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y
ETERNA, QUE SERÁ DERRAMADA POR USTEDES Y POR MUCHOS PARA EL PERDÓN DE LOS
PECADOS. HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.
Muestra
el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora, haciendo
genuflexión.
Luego
dice
Éste es el
Sacramento de nuestra fe.
Y el
pueblo prosigue, aclamando:
Anunciamos tu
muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
Después
el Obispo, con las manos extendidas, dice:
Por eso, Padre, nosotros, tus servidores, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor; de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación.
Mira con ojos de
bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el
sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo
sacerdote Melquisedec.
Inclinado,
con las manos juntas, prosigue:
Te pedimos
humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia,
hasta el altar del cielo, por manos de tu ángel, para que cuantos recibimos el
Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar,
Se
endereza y se signa, diciendo:
seamos colmados de
gracia y bendición.
Conmemoración de los difuntos.
C3 Acuérdate también, Señor, de tus
hijos, que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la
paz.
Junta
las manos y ora unos momentos por los difuntos por quienes tiene intención de
orar.
Después,
con las manos extendidas, prosigue:
A ellos, Señor, y
a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de
la paz.
C4 Y a nosotros,
pecadores, siervos tuyos,
Con las
manos extendidas prosigue:
que confiamos en
tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y
mártires, Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, Ignacio, Alejandro,
Marcelino y Pedro, Felicidad y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia,
Anastasia, y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros
méritos, sino conforme a tu bondad.
CP Por Cristo, Señor
nuestro.
Y
continúa:
Por quien sigues
creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y
los repartes entre nosotros.
Toma la
patena con el pan consagrado y el cáliz, y elevándolos, dice:
CP Por Cristo, con
él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo
honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
El
pueblo aclama:
Amén.
Rito de la Comunión
Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:
Padre Nuestro.
Solo el Obispo, con las manos extendidas, prosigue diciendo:
Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
El pueblo concluye la oración aclamando:
Tuyo es el Reino, tuyo el poder y la gloria por siempre, Señor.
Después el Obispo, con las manos extendidas, dice en voz alta:
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados sino la fe de tu Iglesia, y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R/ Amén.
El Obispo, vuelto hacia al pueblo, extendiendo y juntando las manos, añade:
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
R/ Y con tu espíritu.
El diácono, o un sacerdote, invita a compartir el signo de paz:
Como hijos de Dios, intercambiemos ahora un signo de comunión fraterna.
Cordero.
El Obispo hace genuflexión, toma el pan consagrado y, sosteniéndolo un poco elevada sobre la patena o sobre el cáliz, de cara al pueblo, dice con voz clara:
Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
R/ Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
Canto Comunión: Anima Christi
Antífona de comunión. Is 52,7
Que hermosos en
los montes, los pies del mensajero de la paz.
Oración
después de la comunión
Que,
en esta Iglesia tuya, Señor, florezca y perdure hasta el fin la integridad
de la fe, la santidad de vida, el amor fraterno y la piedad sincera; y, ya que
la alimentas con tu Palabra y con el Cuerpo de tu Hijo, no ceses de conducirla
bajo tu protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/ Amén.
RITO DE CONCLUSIÓN
El Obispo, para
bendecir al pueblo, usa el siguiente formulario,
V/ El Señor esté con ustedes.
R/ Y con tu espíritu.
V/ Bendito sea el nombre del Señor.
R/ Ahora y por todos los siglos.
V/
Nuestro auxilio es el nombre del Señor.
R/ Que hizo el cielo y la tierra.
V/ La bendición de Dios todopoderoso,
Padre ✠, Hijo ✠ y Espíritu ✠ Santo,
descienda sobre ustedes y les acompañe siempre.
R/ Amén.
Luego el
diácono, con las manos juntas, despide al pueblo:
Glorifiquen al Señor con
su vida. Pueden ir en paz.
R/ Demos
gracias a Dios.
Canto envío: El cielo narra la gloria
de Dios

