SANTA MISA SOLEMNE
SOLEMNIDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES
PRELATURA NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES
RITOS INICIALES
Canto
Entrada
Antífona
de entrada Jdt
13, 23.25
El Señor Dios te ha bendecido, Virgen María, más que a todas las mujeres de
la tierra; ha glorificado tu nombre de tal modo, que tu alabanza está siempre
en la boca de todos.
El Obispo
En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo.
R/ Amén.
El Obispo
La gracia y la Paz de Jesucristo el Señor, Hijo de María, esté con todos ustedes.
R/ Y con tu espíritu.
El Obispo:
Hermanos: Para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.
Pausa de
silencio.
Todos dicen en
común la fórmula de la confesión general:
Yo confieso ante Dios
todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento,
palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mí gran culpa. Por eso
ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes,
hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.
El Obispo:
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R/ Amén.
Kyrie
Gloria
Oración
colecta
Concédenos,
Señor, por intercesión de la Virgen, Reina de los Ángeles, cuya gloriosa fiesta
celebramos hoy, que participemos como ella de la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que
vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es
Dios, por los siglos de los siglos.
R/ Amén.
LITURGIA DE LA PALABRA
Primera
Lectura
Se gloría en medio de su pueblo
Lectura del libro
del Eclesiástico 24, 1-4. 16. 22-31
La Sabiduría hace
su propio elogio, se gloría en medio de su pueblo. Abre la boca en la asamblea
del Altísimo y se gloría delante de sus Potestades. Yo salí de la boca del
Altísimo y como niebla cubrí la tierra; habité en el cielo con mi trono sobre
columna de nubes. Eché raíces en un pueblo glorioso, en la porción del Señor,
en su heredad. Como el terebinto extendí mis ramas, ramas magníficas y
graciosas. Como vid eché hermosos sarmientos, mis flores dieron sabrosos y
ricos frutos. Yo soy la madre del amor, del temor, de la ciencia y de la santa
esperanza. Vengan a mí los que me aman, y sáciense de mis frutos; mi nombre es
más dulce que la miel, y mi herencia mejor que los panales.
El que me come
tendrá más hambre, el que me bebe tendrá más sed. El que me escucha no
fracasará, el que me pone en práctica no pecará.
Palabra de Dios.
Salmo
Responsorial
Salmo Lc 1, 46-55
R. El Poderoso ha
hecho obras grandes en mí, su nombre es Santo.
Proclama mi alma
la grandeza del Señor,
se alegra mi
espíritu en Dios mi salvador,
porque ha mirado
la humildad de su esclava. R.
Desde ahora me
felicitaran todas las generaciones,
porque el poderoso
ha hecho obras grandes en mi,
su nombre es
Santo. R.
Y su misericordia
llega a sus fieles,
de generación en generación,
Él hace proezas
con su brazo,
dispersa a los
soberbios de corazón. R.
Derriba del trono
a los poderosos
y enaltece a los
humildes,
a los hambrientos
los colma de bienes,
y a los ricos los
despide vacíos. R.
Auxilia a Israel
su siervo,
acordándose de la
misericordia,
como lo había
prometido a nuestros padres,
en favor de
Abraham y su descendencia por siempre. R.
Segunda Lectura
Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer
Lectura de la
carta del apóstol San Pablo a los Gálatas 4, 3-7
Hermanos:
Nosotros, cuando éramos menores de edad, vivíamos como esclavos bajo los
elementos del mundo. Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido
de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley,
para que recibiéramos el ser hijos por adopción. Como sois hijos, Dios envió a
vuestros corazones al Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbá! (Padre). Así que ya
no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad
de Dios.
Palabra de Dios.
Aclamación
antes del Evangelio
Aleluya Lc. 1, 28. 42
Aleluya, Aleluya.
Alégrate, María
llena de gracia: El Señor está contigo.
Bendita tú entre
todas las mujeres.
Aleluya, Aleluya.
Evangelio
Ahí tienes a tu hijo, ahí tienes a tu Madre
✠ Lectura del Santo Evangelio
según San Juan 19,25-27
En aquel tiempo,
junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de
Cleofás y María, la Magdalena.
Jesús al ver a su
madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: “Mujer, ahí
tienes a tu hijo”.
Luego, dijo al
discípulo: “Ahí tienes a tu madre”.
Y desde aquella
hora, el discípulo la recibió como algo propio.
Palabra del Señor.
Homilía
Se dice
Credo.
Oración
Universal de los Fieles
El Obispo:
Invoquemos ahora,
hermanos, a Dios Padre, que hizo obras grandes en María, la Madre de Jesús, y
pidámosle que por su poderosa intercesión escuche las oraciones que en nombre
de toda la humanidad queremos presentarle.
R/ Te rogamos,
óyenos.
1. Para que la
Iglesia lleve con alegría a Cristo, el Salvador, a todo el mundo, y muchos se
conviertan a Él. Roguemos al Señor.
2. Para que surjan
vocaciones sacerdotales que con su vida den testimonio de que Jesús está en
medio de su pueblo y que nos ama. Roguemos al Señor.
3. Para que el
espíritu de servicio, el amor desinteresado, la solidaridad y la fraternidad
sean una realidad en nuestra sociedad. Roguemos al Señor.
4. Para que todos
nosotros seamos morada del Espíritu y Él guíe nuestros pasos por el camino del
amor sincero, la pureza de costumbres y la fidelidad a Jesucristo. Roguemos
al Señor.
El Obispo:
Recibe, Padre, por
manos de María, nuestras oraciones; modela nuestras vidas con la fuerza de tu
amor y haz que seamos testigos tuyos ante el mundo. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
LITURGIA EUCARÍSTICA
Canto de ofrendas
El Obispo:
Oremos, hermanos,
para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre
todopoderoso.
R/ El Señor reciba de
tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro
bien y el de toda su santa Iglesia.
Oración
sobre las ofrendas
R/ Amén.
Prefacio
de la Santísima Virgen María III
María, Signo de Consuelo y de Esperanza
V. El
Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos
el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos
gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es
justo y necesario.
En
verdad es justo darte gracias,
es
bueno cantar tu gloria, Padre santo,
Dios
todopoderoso y eterno.
Te alabamos
y te bendecimos
por
Jesucristo, tu Hijo,
en
esta fiesta de la bienaventurada Virgen María.
Ella,
como humilde servidora, escuchó tu palabra
y la
conservó en su corazón;
admirablemente
unida al misterio de la redención,
perseveró
con los apóstoles en la plegaria,
mientras
esperaban al Espíritu Santo,
y
ahora brilla en nuestro camino
como
signo de consuelo y de firme esperanza.
Por
este don de tu benevolencia,
unidos
a los ángeles y a los santos,
te
entonamos nuestro canto
y
proclamamos tu alabanza:
Santo.
Canon Romano
El Obispo, con las manos extendidas, dice:
Padre misericordioso, te pedimos humildemente por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor,
Junta las manos y dice:
que
aceptes
Traza el signo de la cruz sobre el pan y el vino conjuntamente,
diciendo:
y bendigas ✠ estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos,
Con las manos extendidas, prosigue:
ante
todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la
protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, conmigo
indigno siervo tuyo, y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven
la fe católica y apostólica.
Conmemoración de los vivos.
C1
Acuérdate,
Señor, de tus hijos
Junta las manos y ora unos momentos por quienes tiene la intención
de orar.
Después, con las manos extendidas prosigue:
y
de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos
los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te
ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno
Dios, vivo y verdadero.
Conmemoración de los Santos.
C2
Reunidos
en comunión con toda la Iglesia para celebrar el día santo de la resurrección
de nuestro Señor Jesucristo según la carne, veneramos la memoria, ante todo, de
la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, la
de su esposo, San José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo,
Andrés, Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y
Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan
y Pablo, Cosme y Damián, y la de todos los
santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección.
El Obispo con las manos extendidas, prosigue:
Acepta,
Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa,
que hoy te ofrecemos especialmente por aquellos que has hecho renacer del agua
y del Espíritu Santo, perdonándoles todos sus pecados; ordena en tu paz
nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus
elegidos.
Junta las manos.
Extendiendo las manos sobre las ofrendas, dice:
Bendice
y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti,
de manera que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo
amado, Jesucristo, nuestro Señor.
Junta las manos.
Él
mismo, la víspera de su Pasión,
Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar,
prosigue:
tomó
pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti,
Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a
sus discípulos, diciendo:
Se inclina un poco.
TOMEN
Y COMAN TODOS DE ÉL,
PORQUE
ESTO ES MI CUERPO,
PLEGARIAS
EUCARISTICAS
QUE
SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.
Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la
patena y lo adora, haciendo genuflexión.
Después prosigue:
Del
mismo modo, acabada la cena,
Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar,
prosigue:
tomó
este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo,
y lo dio a sus discípulos, diciendo:
Se inclina un poco.
TOMEN
Y BEBAN TODOS DE ÉL,
PORQUE
ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE
DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE
SERÁ DERRAMADA
POR
USTEDES Y POR MUCHOS
PARA
EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
HAGAN
ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.
Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora, haciendo genuflexión. Luego dice:
Éste
es el Sacramento de nuestra fe.
Y el pueblo prosigue, aclamando:
Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ven Señor Jesús.
Después el Obispo, con las manos extendidas, dice:
Por eso, Padre, nosotros, tus servidores, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor; de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación.
Mira
con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo
Abel, el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de
tu sumo sacerdote Melquisedec.
Inclinado, con las manos juntas, prosigue:
Te
pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu
presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu ángel, para que cuantos
recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar,
Se endereza y se signa, diciendo:
seamos colmados de gracia y bendición.
Conmemoración de los difuntos.
Con las manos extendidas dice:
C3
Acuérdate
también, Señor, de tus hijos que nos han precedido con el signo de la fe y
duermen ya el sueño de la paz.
Junta las manos y ora unos momentos por los difuntos por quienes tiene intención de orar. Después, con las manos extendidas, prosigue:
A
ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del
consuelo, de la luz y de la paz.
Junta las manos.
Con la mano derecha se golpea el pecho, diciendo:
C4
Y a
nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos
en la asamblea de los santos apóstoles y mártires, Juan el Bautista, Esteban, Matías
y Bernabé, Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felicidad y Perpetua, Águeda,
Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia, y de todos los santos; y acéptanos en su
compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad.
El Obispo:
Por
Cristo, Señor nuestro.
Por
quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los
bendices y los repartes entre nosotros.
Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, y elevándolos, dice:
Por
Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu
Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
El pueblo aclama:
Amén.
RITO DE LA COMUNION
El Obispo:
Llenos de alegría por ser hijos de Dios, digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó:
La asamblea:
Padre Nuestro…
El Obispo:
Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
La asamblea:
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
El Obispo:
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
El Obispo:
La paz del Señor esté
siempre con ustedes.
R/. Y con tu espíritu.
Un Presbítero o un Diacono:
Dense fraternalmente la
paz.
Cordero.
El Obispo hace genuflexión, toma el Cuerpo del Señor y, sosteniéndolo un poco elevado sobre la patena, lo muestra al pueblo, diciendo:
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Y, juntamente
con el pueblo, añade:
Señor, no soy digno de
que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
Antífona
de comunión Lc 1,48
Me felicitarán todas las generaciones porque Dios ha mirado la Humillación
de su esclava.
Canto de
Comunión.
Oración
después de la comunión
R/ Amén.
Antífona Mariana.
Mientras se entona la antífona, se inciensa la Imagen de la
Virgen.
Palabras de agradecimiento.
Bendición Solemne
El Dios que en su providencia
amorosa quiso salvar al género humano por el fruto bendito del seno de la
Virgen María, los colme de sus bendiciones.
R/ Amén.
Que los acompañe siempre la
protección de la Virgen, por quien han recibido al autor de la vida.
R/ Amén.
Y a todos nosotros, reunidos hoy
para celebrar con devoción esta conmemoración de la bienaventurada Virgen María
Reina de los Ángeles, el Señor les conceda la alegría del Espíritu y los bienes
de su reino.
R/ Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, ✠ Padre, ✠ Hijo y ✠ Espíritu Santo descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.
R/ Amén.
Un Presbítero o un Diacono:
Nuestra celebración a terminado, podemos ir en paz.
R/ Demos gracias a Dios.
Canto de envío

