Libreto | Solemnidad de Nuestra Señora de los Ángeles

 SANTA MISA SOLEMNE

SOLEMNIDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES 

PRELATURA NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES


Presidida por: S. Em. Mons. Kevin Card. Miranda

02 Agosto 2026



RITOS INICIALES

Canto Entrada

Antífona de entrada                  Jdt 13, 23.25                                            
El Señor Dios te ha bendecido, Virgen María, más que a todas las mujeres de la tierra; ha glorificado tu nombre de tal modo, que tu alabanza está siempre en la boca de todos.


El Obispo

En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo.

R/ Amén.

El Obispo

La gracia y la Paz de Jesucristo el Señor, Hijo de María, esté con todos ustedes.

R/ Y con tu espíritu. 


Acto penitencial

El Obispo:

Hermanos: Para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.

Pausa de silencio.

Todos dicen en común la fórmula de la confesión general:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mí gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

El Obispo:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R/ Amén.


Kyrie 

Gloria


Oración colecta
Concédenos, Señor, por intercesión de la Virgen, Reina de los Ángeles, cuya gloriosa fiesta celebramos hoy, que participemos como ella de la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

R/ Amén.


LITURGIA DE LA PALABRA

Primera Lectura

Se gloría en medio de su pueblo

Lectura del libro del Eclesiástico                                                                24, 1-4. 16. 22-31

La Sabiduría hace su propio elogio, se gloría en medio de su pueblo. Abre la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de sus Potestades. Yo salí de la boca del Altísimo y como niebla cubrí la tierra; habité en el cielo con mi trono sobre columna de nubes. Eché raíces en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad. Como el terebinto extendí mis ramas, ramas magníficas y graciosas. Como vid eché hermosos sarmientos, mis flores dieron sabrosos y ricos frutos. Yo soy la madre del amor, del temor, de la ciencia y de la santa esperanza. Vengan a mí los que me aman, y sáciense de mis frutos; mi nombre es más dulce que la miel, y mi herencia mejor que los panales.

El que me come tendrá más hambre, el que me bebe tendrá más sed. El que me escucha no fracasará, el que me pone en práctica no pecará.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo                                                                                                Lc 1, 46-55

R. El Poderoso ha hecho obras grandes en mí, su nombre es Santo.

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios mi salvador,

porque ha mirado la humildad de su esclava. R.

 

Desde ahora me felicitaran todas las generaciones,

porque el poderoso ha hecho obras grandes en mi,

su nombre es Santo. R.

 

Y su misericordia llega a sus fieles,

de generación en generación,

Él hace proezas con su brazo,

dispersa a los soberbios de corazón. R.

 

Derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes,

y a los ricos los despide vacíos. R.

 

Auxilia a Israel su siervo,

acordándose de la misericordia,

como lo había prometido a nuestros padres,

en favor de Abraham y su descendencia por siempre. R.


Segunda Lectura

Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Gálatas                                              4, 3-7

Hermanos: Nosotros, cuando éramos menores de edad, vivíamos como esclavos bajo los elementos del mundo. Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción. Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones al Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbá! (Padre). Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

Palabra de Dios.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya                                                                             Lc. 1, 28. 42

Aleluya, Aleluya.

Alégrate, María llena de gracia: El Señor está contigo.

Bendita tú entre todas las mujeres.

Aleluya, Aleluya.


Evangelio

Ahí tienes a tu hijo, ahí tienes a tu Madre

Lectura del Santo Evangelio según San Juan                                                     19,25-27

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás y María, la Magdalena.

Jesús al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”.

Luego, dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”.

Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio.

Palabra del Señor.


Homilía

Se dice Credo.


Oración Universal de los Fieles

El Obispo:

Invoquemos ahora, hermanos, a Dios Padre, que hizo obras grandes en María, la Madre de Jesús, y pidámosle que por su poderosa intercesión escuche las oraciones que en nombre de toda la humanidad queremos presentarle.

R/ Te rogamos, óyenos.

 

1. Para que la Iglesia lleve con alegría a Cristo, el Salvador, a todo el mundo, y muchos se conviertan a Él. Roguemos al Señor.

 

2. Para que surjan vocaciones sacerdotales que con su vida den testimonio de que Jesús está en medio de su pueblo y que nos ama. Roguemos al Señor.

 

3. Para que el espíritu de servicio, el amor desinteresado, la solidaridad y la fraternidad sean una realidad en nuestra sociedad. Roguemos al Señor.

 

4. Para que todos nosotros seamos morada del Espíritu y Él guíe nuestros pasos por el camino del amor sincero, la pureza de costumbres y la fidelidad a Jesucristo. Roguemos al Señor.

 

El Obispo:

Recibe, Padre, por manos de María, nuestras oraciones; modela nuestras vidas con la fuerza de tu amor y haz que seamos testigos tuyos ante el mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


LITURGIA EUCARÍSTICA

Canto de ofrendas


El Obispo:

Oremos, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.

R/ El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


Oración sobre las ofrendas

Jubilosos de poder celebrar la festividad de la Madre de tu Hijo, te ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza, y te suplicamos que, por estos sagrados misterios, se acrecienten en nosotros los frutos de la redención eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

R/ Amén.


Prefacio de la Santísima Virgen María III

María, Signo de Consuelo y de Esperanza

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

 

En verdad es justo darte gracias,

es bueno cantar tu gloria, Padre santo,

Dios todopoderoso y eterno.

 

Te alabamos y te bendecimos

por Jesucristo, tu Hijo,

en esta fiesta de la bienaventurada Virgen María.

Ella, como humilde servidora, escuchó tu palabra

y la conservó en su corazón;

admirablemente unida al misterio de la redención,

perseveró con los apóstoles en la plegaria,

mientras esperaban al Espíritu Santo,

y ahora brilla en nuestro camino

como signo de consuelo y de firme esperanza.

 

Por este don de tu benevolencia,

unidos a los ángeles y a los santos,

te entonamos nuestro canto

y proclamamos tu alabanza:

Santo.


Canon Romano

El Obispo, con las manos extendidas, dice:

Padre misericordioso, te pedimos humildemente por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor,

Junta las manos y dice:

que aceptes

Traza el signo de la cruz sobre el pan y el vino conjuntamente, diciendo:

y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos,

Con las manos extendidas, prosigue:

ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, conmigo indigno siervo tuyo, y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

 

Conmemoración de los vivos.

C1

Acuérdate, Señor, de tus hijos

Junta las manos y ora unos momentos por quienes tiene la intención de orar.

Después, con las manos extendidas prosigue:

y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

 

Conmemoración de los Santos.

C2

Reunidos en comunión con toda la Iglesia para celebrar el día santo de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo según la carne, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, la de su esposo, San José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián, y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección.

 

El Obispo con las manos extendidas, prosigue:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa, que hoy te ofrecemos especialmente por aquellos que has hecho renacer del agua y del Espíritu Santo, perdonándoles todos sus pecados; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos.

Junta las manos.

Extendiendo las manos sobre las ofrendas, dice:

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti, de manera que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.

Junta las manos.

Él mismo, la víspera de su Pasión,

Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:

tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Se inclina un poco.

TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL,

PORQUE ESTO ES MI CUERPO,

PLEGARIAS EUCARISTICAS

QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.

Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora, haciendo genuflexión.

Después prosigue:

Del mismo modo, acabada la cena,

Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:

tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Se inclina un poco.

TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL,

PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,

SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,

QUE SERÁ DERRAMADA

POR USTEDES Y POR MUCHOS

PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.

HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora, haciendo genuflexión. Luego dice:

Éste es el Sacramento de nuestra fe.

Y el pueblo prosigue, aclamando:

Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ven Señor Jesús.

 

Después el Obispo, con las manos extendidas, dice:

Por eso, Padre, nosotros, tus servidores, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor; de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación.

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Inclinado, con las manos juntas, prosigue:

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar,

Se endereza y se signa, diciendo:

seamos colmados de gracia y bendición. 

 

Conmemoración de los difuntos.

Con las manos extendidas dice:

C3

Acuérdate también, Señor, de tus hijos que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz.

Junta las manos y ora unos momentos por los difuntos por quienes tiene intención de orar. Después, con las manos extendidas, prosigue:

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz.

Junta las manos.

 

Con la mano derecha se golpea el pecho, diciendo:

C4

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires, Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felicidad y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia, y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad.

 

El Obispo:

Por Cristo, Señor nuestro.

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.

 

Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, y elevándolos, dice:

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.

El pueblo aclama:

Amén. 


RITO DE LA COMUNION

El Obispo:

Llenos de alegría por ser hijos de Dios, digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó:

La asamblea:

Padre Nuestro…


El Obispo:

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

La asamblea:

Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


El Obispo:

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R/. Amén.


El Obispo:

La paz del Señor esté siempre con ustedes.

R/. Y con tu espíritu. 

Un Presbítero o un Diacono:

Dense fraternalmente la paz.


Cordero.


El Obispo hace genuflexión, toma el Cuerpo del Señor y, sosteniéndolo un poco elevado sobre la patena, lo muestra al pueblo, diciendo:

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

Y, juntamente con el pueblo, añade:

Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


Antífona de comunión                                                            Lc 1,48
Me felicitarán todas las generaciones porque Dios ha mirado la Humillación de su esclava.

Canto de Comunión.


Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, que este sagrado banquete aproveche a los que veneramos la memoria de la Virgen María, Reina de los ángeles, para que celebremos cada vez más la inmensa misericordia de tu Hijo, y la busquemos siempre con sincero corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R/ Amén.


Antífona Mariana.

Mientras se entona la antífona, se inciensa la Imagen de la Virgen.

 

Palabras de agradecimiento.


Bendición Solemne

El Dios que en su providencia amorosa quiso salvar al género humano por el fruto bendito del seno de la Virgen María, los colme de sus bendiciones.

R/ Amén.

 

Que los acompañe siempre la protección de la Virgen, por quien han recibido al autor de la vida.

R/ Amén.

 

Y a todos nosotros, reunidos hoy para celebrar con devoción esta conmemoración de la bienaventurada Virgen María Reina de los Ángeles, el Señor les conceda la alegría del Espíritu y los bienes de su reino.

R/ Amén.

 

Y la bendición de Dios todopoderoso, ✠ Padre, ✠ Hijo y ✠ Espíritu Santo descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.

R/ Amén.


Un Presbítero o un Diacono:

Nuestra celebración a terminado, podemos ir en paz.

R/ Demos gracias a Dios.


Canto de envío


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